martes, 4 de diciembre de 2007

Valdecid

10 de Agosto del 2005
No se como, pero he acabado comprometido a hacer una pequeña introducción para la charla que don Canuto Merino Gayubas, va a dar en Valdeande sobre la genealogía de los señores de Villajimeno. La charla es el día 12, así que he bajado a la biblioteca publica de Aranda de Duero. Intenté entrar en la biblioteca nacional, pero al no tener carnet de investigador, se me cerraron las puertas. También pedí información a la Consejería de Cultura , Turismo y Servicio Territorial de Burgos, sobre el yacimiento de Ciella, pero se me indicó por escrito que no era posible facilitármela, quizás el hecho de encontrar las puertas oficiales de investigación cerradas, sea el hecho que haga que admire tanto a Don Canuto Merino Gayubas, quien desinteresadamente nos ha dado información histórica sobre nuestro pueblo. Así como plantearme si los impuestos que pagamos todos, en Castilla y León, repercuten a toda la población o solo a ciertas personas pertenecientes al club de los dirigentes. La percepción que tengo, es que cada vez que he intentado pedir algo de información, casi, casi me tratan como terrorista, cuando simplemente amo la tierra en la que nací, y lucho porque no desaparezca y quede en el olvido todas nuestras tradiciones, que es justo lo que está pasando y lo que está consiguiendo la Junta de Castilla y León, y la Diputación de Burgos con su política de abandono total de esta zona.
El día anterior he estado en Cubillejo de Lara, cerca de Cuevas de San Clemente, viendo un fantástico dolmen, así que estoy un poco sensibilizado con la prehistoria burgalesa (Foto 220). También observo en sus fachadas la cruz similar a las de Valdeande (foto 223), una fuente románica parecida a la nuestra, un sarcófago medieval tirado en la fuente, y hasta el mismo diablo que protege a la iglesia (foto 224). Dos pueblos olvidados, Valdeande y Cubillejo, pero unidos por los mismos símbolos mágicos.
La idea es buscar datos sobre la Cañada Real de las Merinas que pasa por Valdeande, ya que si algo me llamó la atención del dolmen, es que se encontraba en plena Cañada Real de Merinas (foto 225), que podrían ser caminos nómadas desde hace mucho antes de que fueran cañadas reales. Pero al entrar en la biblioteca, un póster me llama terriblemente la atención, es el póster de la ruta del destierro del Cid.
Como dice Gabriel, en su poesía que escribió sobre los recuerdos de su infancia en Valdeande, "estalló un ciberrayo, levantando en revuelo recuerdos olvidados". Así que con cero euros de presupuesto, con mis escasísimos conocimientos de historia, sin ningún apoyo oficial y ningún historiador, ni libro que me avale, decido dedicar dos días a investigar algo sobre los lugares del sur de Burgos por los que pasó el Cid en su destierro.
Como elementos de investigación solo tengo los libros de la biblioteca de Aranda de Duero, una cámara de fotos digital, y un portátil .
Instintivamente saco la cámara y hago una foto del póster (foto 1). Lo primero que compruebo es que la ruta del Cid pasa por Cuevas de San Clemente.
Como todo internauta, lo que hago es irme a Google, y al primer pueblo que tecleo, me lleva a maps.google.es, y observo atónito que aparece indicada la ruta del Cid, así que intento seguirla. Pero, empiezo a encontrar todo confuso, va por una carretera, pero luego aparece en otra, y da la sensación que siguiendo el trazado marcado, dicha ruta está pensada para contentar a los municipios mas poderosos, o que los turistas pasen por las oficinas de información y turismo.
Una vez visto el gran cacao que hay en el actual trazado , decido buscar algo más antiguo. Compruebo que el argumento que da uno de los libros que describe los lugares por los que pasó el Cid, es basándose en un camino de herradura. Intento aprender de dichos caminos, los caminos reales, así que vuelvo a buscar en Internet, y me lleva a la maravillosa página del burgalés, Isaac Moreno Gallo. Ahí aparece, un plano perfecto de caminos reales, pone que está sacado del "repertorio de todos los caminos de España", autor: Juan Villuga. Vuelvo a buscar, y encuentro que se publicó en 1546. Lo encuentro muy moderno, así que me dispongo a buscar la fecha del destierro del Cid.
Observo en Internet que la "biblioteca virtual Miguel de Cervantes" tiene mucha información sobre el cantar del Mío Cid. Voy ahí, y lo primero que leo, del articulo de Timoteo Riaño Rodríguez y María del Carmen Gutiérrez Aja, es que el destierro fue en Agosto del 1081. Habían pasado 465 años desde el destierro, hasta el mapa de caminos reales, así que las teorías basadas en dichos caminos, las veo poco fiables. Decido buscar algo todavía más antiguo. Del articulo de Timoteo Riaño, leo que las calzadas romanas, por esa época, seguían siendo ordinarios medios de comunicación. Así que ahora toca buscar un plano de calzadas romanas.
Rápidamente Internet me lleva a la web de Gonzalo Arias, elmiliarioextravagante, busco en el plano de calzadas romanas, y cual es mi sorpresa al ver una calzada romana que iba en línea recta desde Sagunto a Clunia, y que seguía hasta Porto Bledio (foto 2). Dicha calzada no pasaba por Burgos, pero había antes de llegar a Burgos un cruce de donde salía una calzada secundaria, así que de nuevo a buscar, para intentar ver donde se producía dicho cruce.
Al no encontrar nada en Internet, recurro al catálogo de la biblioteca de Aranda, y allí veo un libro que pone "catálogo arqueológico de la provincia de Burgos", y al mirar en el plano de calzadas romanas, cual es mi sorpresa a ver que dicho cruce de calzadas se producía en Valdeande (Fotos 3 y 4). Pienso que está claro, este cruce está cerca Ciella (puede que en la Yegüeriza), y me sorprende que los investigadores hubiesen llegado a esa conclusión, y que aparezca en un libro de 1964, ya que de Ciella no se supo nada hasta 1989.
El siguiente paso es saber algo mas sobre esa Calzada romana. Pronto averiguo que la arreglaron los romanos para la conquista de Cantabria, pero que dicha ruta es muy anterior a ella, destacando la gran cantidad de castros celtas que hay a su alrededor (el castro de San Pedro, de Pinilla de Trasmonte, a unos 3 Km de Ciella, es un ejemplo), y buscando en los libros de Abasolo y Justo Pérez de Urbel, leo que por ahí subió Tarik en la invasión musulmana, también Abderrahman, Almanzor... (fotos 5, 6, 7) . Tanta huella debió de dejar en la escasa población que habitaba estas tierras, que dicha calzada pasó a denominarse "camino de los moros", o "camino empedrado".
Busco mas información en los autores que escribieron sobre esta comarca, y me llama la atención el plano de la diócesis de Osma, ya que ahí también señala dicha calzada, pero ahora la nombra sencillamente como vía militar (foto 8).
Una vez que tengo claro que esta calzada romana, durante muchos siglos después se seguía utilizando como camino por donde subían y bajaban los ejércitos, intento saber algo sobre el poema del mío Cid. En la biblioteca virtual Miguel de Cervantes, conseguimos ver el manuscrito antiguo (foto 9), aunque busco una traducción para poderlo entender, y estos son los versos que parece que indican los lugares por donde pasó:
Ya sueltan las riendas, ya empiezan a caminar,
que el plazo del destierro está por cumplirse.
En Spinaz de Can reposa el Cid.
Mucha gente se le ha juntado aquella noche.
Otro día, de mañana, emprenden de nuevo el camino.
De esta vez el leal Campeador deja su tierra.
Tirando por la izquierda de San Esteban de Gormaz,
buena ciudad, pasa después por Alcubilla del Marqués,
término de Castilla, y sale por la Calzada de Quinea,
cruzando el Duero sobre Navapalos,
para rendeir la jornada en Figueruela.
De todas partes se le va reuniendo gente por el camino.
A primera vista, veo que no hay muchos datos. Spinaz de Can, parece referirse a Espinosa de Cervera, aunque lógicamente surgen dudas, pues Cervera se refiere a la Sierra. También me llama la atención, lo de la Calzada de Quinea, pues justo es así como se llamaba a la calzada de la cual estamos hablando, a su paso por Valdeande, y Caleruega. Me acuerdo de la escritura que decía que el primer documento en el que se habla del príncipe de Asturias, era el de la donación de Villajimeno. Busco de nuevo la escritura, y veo lo que dice (foto 10). Aunque no consigue aclararme gran cosa.
Con los datos de dichos versos, es con lo que hay que averiguar el itinerario seguido por el Cid, parece ser que la versión oficial es la de Menéndez Pidal, así que sigo investigando. Aunque vuelvo a hallar en Internet lo que sobre esto escribe Timoteo Riaño:
En el monasterio de San Pedro de Cardeña, todo es alegría cuando se presenta el Cid; todos salen a su encuentro; todos le dan hospedaje; todos se ofrecen mutuas ayudas... Y, mientras agasajaban al héroe con abundante conducho, desde el mismo monasterio se enviaban pregones por Castilla para reclutar gentes que quisieran seguir al Cid. Se diría que aquella era una empresa religiosa y no civil, y que sobre el monasterio no se proyectaba el miedo al Rey como en la ciudad de Burgos. Y hasta se compara a los seguidores del Cid con los seguidores de Cristo...
La salida de San Pedro de Cardeña podemos indicarla teniendo en cuenta la dirección hacia el destierro. Lo haría por el camino del E, que arrancaba junto al corral, y seguiría por junto a Carcedo hasta Modúbar de San Cibrian, y de allí a los Ausines. Desde los Ausines, por el Alto de San Cristobal, por el Alto Navara y cerro Espeso, para pasar por el Monasterio de San Quirce, donde se despidió el Cid, según una tradición de por estos lugares. Seguiría luego por Cuevas de San Clemente a Mecerreyes y de aquí a Covarrubias.... El paso del Cid por Santo domingo de Silos es muy posible, no solo porque, como dice Menendez Pidal, era monasterio de su devoción sino porque, junto a Santo Domingo de Silos, al SO, tenía posesiones el Cid desde el tiempo del rey Sancho...Es natural que el Cid quisiera pasar por sus propiedades para abastecerse en ellas de gente y de vituallas. Para ello, seguiría el camino de Santo Domingo de Silos a Huerta de Rey, que pasa por medio de las antiguas propiedades del Cid en las que asentaban y se asientan Peñacoba, Mamolar, Doña Santos...
Aquí es donde paro de leer, ya que da la sensación de que el argumento para pensar que pasó por Santo Domingo de Silos, es que luego tenía propiedades. Inmediatamente, me pongo a buscar algún plano que indique las propiedades del Cid, y no sin esfuerzo, finalmente lo encuentro (foto 11). Si algo me llama poderosamente la atención, es que en dicho plano vuelve a aparecer el nombre de Valdehande.
A la mente me viene el recuerdo de la fotocopia que circulaba por Valdeande hace unos 20 años, y que era copia del documento original donde indicaba que Rodrigo Diaz de Vivar compraba una tierra en Valdefandez (Valdeande), en el termino del Aisa. Esto me indicaba que El Cid ya conocía Valdeande, también que sus propiedades estaban en el Aisa, pero yo no recordaba ningún termino en dicha zona que hiciera alusión al Cid. Pero si volví a leer la frase: Es natural que el Cid quisiera pasar por sus propiedades para abastecerse en ellas de gente y de vituallas.
Para enterarme de la situación de la península Ibérica en aquella época, busco algún mapa, y encuentro uno del año 1035 , y otro de principios del siglo XII. (fotos 12 y 13).
Sigo buscando información, parece que no está todo tan claro, pero no consigo avanzar más. Es ya tarde, la biblioteca cierra. Con tal lío de datos regreso a casa, aunque durante el trayecto, una idea no deja de rondarme la cabeza, es el verso: "Mucha gente se le ha juntado aquella noche."
Tiene que haber algún rastro, no es normal que si tanta gente se le juntó, si los monjes enviaban pregones,... Debió de ser un día histórico. Finalmente, y tras una larga jornada de biblioteca e Internet, decido que el día siguiente va a ser de recorrido turístico, y nada mejor que hacerlo en bicicleta.


11 de Agosto del 2005
Para iniciar la ruta turística, solo cojo la bicicleta, la cámara de fotos digital, y mucho agua. Al empezar a pedalear, compruebo que el calor y la sequedad es terrible. Es Agosto, y justo 924 años antes, pero también en el mismo mes de Agosto, es cuando tuvo lugar el destierro. Todo está seco, dicen que hacía muchos años que no recuerdan una sequía igual. Me vienen a la memoria los versos de Manuel Machado, que me hicieron aprender de pequeño:
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.
El ciego sol, la sed y la fatiga.
Por la terrible estepa castellana,
al destierro, con doce de los suyos
-polvo, sudor y hierro- , el Cid cabalga.
Cerrado está el mesón a piedra y lodo.
Nadie responde. Al pomo de la espada
y al cuento de las picas el postigo
va a ceder... ¡Quema el sol, el aire abrasa!
Según voy pedaleando, repito constantemente "el ciego sol, la sed y la fatiga", no hay nada que describa también la sensación que se vive al pedalear por las carreteras castellanas, en un mes de Agosto como este.
Parece claro que el Arlanza se cruzó por Covarrubias. La idea es preguntar a la gente mayor de los pueblos, a ver que me cuentan. Como Covarrubias es un pueblo turístico, veo difícil entablar una conversación con los mayores, así que me dirijo a Santibáñez del Val. Saco la cámara de fotos, e intento fotografiar alguna de esas cruces, o signos mágicos que voy siempre buscando. Al primer corro de gente que veo, les hago la pregunta directa: "¿el Cid pasó por aquí?", y la respuesta también fue directa: "eso dicen". "Y ¿hacia donde dicen que siguió?", pregunto. "Hacia Barriosuso tuvo que ir."
Otra vez pedalear, y en Barriosuso, vuelvo a hacer la misma pregunta, y me recuerdan que tuvo que ir a Briongos, que hay un puente romano, que para atravesar el monte había un camino, que aunque ahora está un poco mal, hace años ellos mismo lo utilizaban. También me aseguran que años atrás habían pasado gente en caballo por ahí, haciendo el camino del Cid, y que habían seguido ese camino. Busco el puente romano, compruebo que está reconstruido, y admiro la hermosa ermita de Santa Cecilia. (fotos 14, 15, 16 y 17).
Ya en Briongos, me encuentro con dos simpáticas chicas, que a la pregunta repetitiva que les hago, me responden inmediatamente: "sí, sí el Cid, debió de pasar por aquí, y aun se recuerda el sitio donde debió de parar a beber agua, el lugar se le conoce como Valdecid, si quieres te acompañamos y te lo enseñamos, no queda lejos". Estoy emocionado, ya que creo haber encontrado una pista, la idea es que un acontecimiento tan importante en la época, tenía que haber dejado algún rastro en la tradición oral de los pueblos. Tras un breve paseo, ahí está Valdecid. Me explican que el Cid tuvo que venir por el camino del monte, desde Barriosuso, y que debió de seguir todo recto, hacia Valdeande. Les pregunto si había camino a Valdeande, y me dijeron que si, y que ellas, cuando eran mas jóvenes, lo usaban para ir andando a las fiestas de San Pedro. Al lado de Valdecid, pasa un pequeño rió, así que intento saber como se llama, y cual es mi sorpresa cuando me dicen que es el rió Esgueva. Siempre pensé que el Esgueva nacía en Espinosa, pero me dicen que no, que nace por ahí, pero que luego desaparece. Me intriga eso de que desaparece, y al seguir preguntando, me explican que ese misterio ya se lo habían planteando hace muchos años, así que lo que habían hecho los mayores, era echar varios sacos de paja al rió, y luego ir buscando por los ríos de la zona, para ver donde salía dicha paja, y resulta que la habían encontrado en el prado de Valdeande, en el Gromejón. ¡Asombroso!. La foto 18, es de las chicas de Briongos, en Valdecid.
Tal y como inicio el camino a Valdeande, y el rió Esgueva desaparece, es cuando el problema del agua se va haciendo patente. El ciego sol, la sed y la fatiga...
No me atrevo a seguir el camino recto desde Briongos a Valdeande atravesando el monte, así que voy por carretera hasta Espinosa de Cervera (¿Spinaz de Can?) y en el cruce, observo un indicador que pone: Virgen de Talamanquilla. Cotilleo un poco por el lugar, y cual es mi sorpresa al observar un altar de celebraciones celtas, perfectamente conservado (foto 221), así como una sauna iniciatica excavada en piedra (foto 1000), también de aquella época. Cuantas maravillas guarda esta zona única de Burgos, y que olvidadas están por sus políticos.
Cojo el camino rural asfaltado que va de Espinosa a Valdeande, y salto de asombro al cruzarse en mi camino unos corzos, con sus crías. Saco la cámara de fotos y consigo fotografiar a uno de ellos. Ha sido cerca del lugar conocido como "Recodo de los Venados", que indica como los topónimos que ponían nuestros antepasados tenían su porqué.
Finalmente llego al puente del rió Esgueva, y es increíble, está totalmente seco. Saco fotografía (foto 19). De este camino que acabo de dejar, aun me acuerdo cuando Rafa, llevó al aula arqueológica de Valdeande, el trozo de metal que encontró paseando por el camino. Al verlo todos pensamos que debía de ser de algún soldado.Foto 215 (metal encontrado por Rafa). Y al preguntarle donde lo había encontrado, nos dijo que en la orilla del camino que va a Briongos, el que atraviesa el monte, cerca de la boca de los conejos. No era mucho, pero era una pequeña pista más que nos indicaba que por ahí pasaba el ramal de la calzada romana. y recuerdo:
El ciego sol se estrella
en las duras aristas de las armas,
llaga de luz los petos y espaldares
y flamea en las puntas de las lanzas.

Llego hasta la ermita de la virgen del Juncal. Recuerdo lo del pregón desde el monasterio de San Pedro de Cardeña, ya que en pleno siglo XI, en esta zona de Valdeande había 4 monasterios. Aquí justo en la ermita del Juncal, estaba el monasterio de nuestra señora de Villalonga, el cual era la enfermería de todos los monasterios que dependían del de Silos. A unos 500 metros, siguiendo el Esgueva, estaba el de Santa Marina, en Ciella. También cerca, debía de estar el de San Miguel y Santa María,a orillas del Esgueva (la estela de consagración se encuentra en una fachada de Mercadillo). En Villajimeno, estaba el de San Estefano. Así que si de monasterios se trata, nada mejor que esta zona, eso si, actualmente todos olvidados.
La magia surge en la Ciella celta y romana. De ahí podemos admirar una diosa madre de origen cartaginés, y única en Castilla. Aquí se entrenaban los mercenarios celtas que luego luchaban con los cartagineses. LLegaron a ser los mejores mercenarios del mundo, y sus hazañas en Sicilia, y sobre todo en la ciudad de Gela, hizo que dieran nombre a esta semiurbe de Ciella. Admiramos a la diosa madre del santuario(foto 206), e intentamos medir los metros del óvalo que marcaba el lugar de luchas, y observamos que tiene unos 50 m de diámetro (foto 207).
Nos viene a la mente esas excursiones que hacíamos a los castros de Pinilla (Castro San Pedro y Tes Castro). Se encuentran a unos 3 Km de Ciella, siguiendo la antigua calzada romana. Son castros impresionantes, con murallas de hasta 7 m. de altura, abarcando superficies enormes. Dicen que se llegó a acuñar moneda en ellos. Los romanos la conocían como Secobiricez. Pero como todos los lugares mágicos que están al lado de esta antiquísima calzada, los organismos oficiales de Castilla y León, así como la Diputación de Burgos los ha despreciado, sometiendo a la zona a un triste olvido, o a un destierro como el del Cid. Fotos del castro 210, 211, 212 y 213..
Ya cerca de Valdeande, lo que nos surgen son muchos recuerdos. Subimos por la cuesta, hasta las eras de llano, y de ahí vamos al lugar conocido como el Castillo. La vista es increíble, y han puesto una fotografía mirador, justo encima de las antiguas piedras del castillo (foto 20). Sigo por el camino, comprobando que aquí en esta montaña acababa justo la sierra, y empezaba la ribera del Duero.La gente conoce el lugar como "el Castillo" y efectivamente ahí estaba el castillo que mandó construir el conde Gonzalo Fernández, el padre de Fernan González. El Conde aquí construyó su castillo, y también dio su nombre al pueblo que repoblaba, Val de Fernández, que con el tiempo pasó a llamarse Val de Fandez, y en la actualidad Valdeande. El conde Gonzalo Fernández desapareció en las batallas contra los moros, a lo largo del Duero, y con su desaparición cayó en el olvidado, así como el de su pueblo, que durante algunos años controlaba desde este Castillo hasta el Duero. El desprecio de los organismos oficiales ha sido tan grande, que justo en la actualidad, encima de los muros olvidados, encima de esa mota característica que se forma al hundirse un castillo, no han hecho sino instalar una antena de telefonía móvil. Digamos que con ello queda constancia del respeto que los gobernantes castellanos tienen por su historia.
Finalmente, sigo por el alto de la montaña y a unos 300 metros llego a la "Yegüeriza", había oído que había aparecido alguna piedra con inscripciones, así que recorro andando el lugar, para ver si veo tejas. Durante algún siglo, aquí debió de estar el cruce de las vías. Los caballos llegaban agotados, y en la Yegüeriza debían de atenderlos, y dar reposo al caballero. Justo por un lado está Ciella, pero por el otro está todo el valle del Duero, o el desierto del Duero del siglo X. Saco una foto del lugar exacto por donde venía la antigua calzada romana (foto 21), y bajo por ella. En el cruce de la calzada y el camino a Valdecir, tomo una foto de los girasoles, y al fondo el lugar donde el conde Gonzalo Fernández, construyó su castillo, y su pueblo, Valdeande (foto 22).
Aquí es donde viene la segunda gran pista de la tradición oral, el segundo "Valdecir", el de Valdeande, o mejor dicho, el de Villajimeno, que era el pueblo que había ahí en el siglo XI . Este Valdecid, se encuentra justo entre la calzada romana, y la gran laguna de Valdejimeno (foto 23). Según me voy acercando, voy respirando la magia del lugar, aunque me acosa "el ciego sol, la sed y la fatiga...".
Llego a Valdecir, y con ello al puente del rió Gromejón, donde compruebo que está seco (foto 24). Ante tanta sequedad, un cartel me llama la atención "zona libre de muerte" (foto 25). Dejo la bici en el puente seco, y ando un poco por el río, para ver si descubro el milagro, y a los pocos metros, me sorprende que salgan del rió unas bandadas de unos 50 patos, saco la cámara de fotos, y espero, e inmediatamente vuelven a salir más patos, y ahora si que consigo fotografiar alguno (foto 26), lo de las cigüeñas es más fácil, ya que no se esconden dentro del río(foto 26b). Lo que está claro es que el paisaje actual sigue pareciendo una gran laguna (foto 26c). A los pocos metros me encuentro un segundo puente, donde el agua en un verano tan seco como este, es abundante, y efectivamente se ha producido el milagro (foto 27). Según me contaban las chicas de Briongos, cuando echaban un saco de paja en el rió que pasaba por el Valdecid de Briongos, la paja salía por el rió del Valdecid de Valdeande, por el lugar en donde estoy. En los puntos que la tradición oral llama Valdecid, nos encontramos agua en abundancia, pero el camino entre ellos, es de una sequedad terrible.
Recuerdo las historias que me contaba el abuelo. Aquí había una gran laguna, de unas 50 Hectáreas, donde los veranos estaba llena de cigüeñas, patos salvajes, caballos, nutrias... estaba llena de vida por todas partes. Pero en la mitad del siglo XX, desecaron dicha laguna, y la convirtieron en buen campo para cultivar. Se ganó en riqueza económica, y se perdió en riqueza ecológica. Es tanto el agua que mana de allí, que a unos kilómetros, se construyó la primera central eléctrica de la zona. Nos contaba que el milagro se produce debido a que en el valle de Valdeande, hay dos placas inmensas de roca caliza, la una es la que vemos en las montañas, y que ha servido para surtir de piedra en la construcción de la mayoría de monasterios de la zona, y la otra capa está a unos 60 metros de profundidad, de tal forma que todo el agua se filtra hasta esa segunda capa, y va por el subsuelo, juntándose en Valdecir, y que da lugar a estos grandes manantiales, que en su día creaban la gran laguna.
Dejo la magia del Valdecir de Valdeande, y sigo el camino de la calzada romana, volviendo "al ciego sol, la sed y la fatiga...". El camino es todo recto, intento seguir la calzada. A la derecha queda la montaña sagrada de Valdeande, y allí observo la puerta al inframundo, que era donde los guerreros celtas hacían el ritual de la devotio, prometiendo su vida al rey de la tribu guerrera (foto 208). Comprendo que esta zona hasta la llegada del Cid, ya llevaba otros 1500 años suministrando guerreros mercenarios a los grandes ejércitos.
Sigo el camino, pero ha desaparecido el puente que cruza el Gromejón). Justo en el punto donde se cruza la calzada romana y la Cañada Real de las Merinas, es por donde se puede cruzar el río. Mágico es también este cruce de dos caminos prehistoricos que recorren mas de 500 km cruzando España, en sentido inverso, y que se juntan aquí. Recordamos que la Calzada viene desde Sagunto, y llega hasta Astorga, y que la Cañada Real viene desde Extremadura y va hasta la sierra de la Demanda.
Continúo, y a unos 500 m, llego a Caleruega, cuna de Santo Domingo de Guzmán, pregunto a la gente del lugar y me indican por donde sigue el camino empedrado, y que hay un gran dolmen, en la Tufia, así que lo intento encontrar. Siguiendo la calzada romana, llego al puente del río Bañuelos, y cual es mi grata sorpresa la de descubrir un castro celta, el de Bañuelos de la Calzada, me encuentro con un pastor (foto 201) y me informa de donde está el dolmen. Ando un poquito y lo primero que me encuentro es el castro celta y en medio una piedra mágica con la que hacían los rituales de sangre los celtas de esta zona(foto 202), pienso que es una pena que una joya como esa, se encuentre en medio el campo. Subo una ladera y me encuentro con la mágia del dolmen, aunque al observarlo de cerca pienso que es un túmulo de enterramiento celta. Veo que han hecho algunas catas, y me dijeron que habían aparecido en dichas catas huesos humanos.
Continuo hasta Arauzo de Torre, en el trayecto saco algunas fotos de recuerdos mágicos, y me encuentro con una señora (foto 204) a quien pregunto por los caminos y los castros. Me indica el camino que lleva hasta Clunia y el que lleva hasta Coruña del Conde. También me da todo tipo de explicaciones del otro castro celta que tenemos ahora a la vista, es el Alto Castro, en Arauzo de Torre. Admiro el paisaje celta, aunque lo más curioso es cuando me dice que si conocía a una tal Santas de Valdeande, y la dije que sí, que era mi abuela (resulta que éramos familia). De Arauzo de Torre salen dos calzadas, la una iba a Clunia, y corresponde con la actual carretera, y la otra iba a Coruña del Conde y corresponde con el camino de la concentración. Cojo el camino de la concentración, correspondería con la calzada más antigua. Cual es mi sorpresa cuando compruebo de que el camino va a dar justo a la parte de atrás del castillo de Coruña del Conde (Foto 200). A la derecha queda la ermita, y de frente el puente romano.
Una vez en Coruña del Conde, vuelvo a preguntar a los mayores del lugar (foto 28), y me dejan claro que el camino del Cid venía de Arauzo de Torre, y que atraviesa Coruña del Conde por el segundo puente romano, luego seguía hasta Brazacorta, por Valdecid. ¡Aleluya!. Tenía la tercera pista popular, el tercer Valdecid. Compruebo que era otro lugar mágico, con su puente romano, y al fondo el castillo, también mandado construir por el conde Gonzalo Fernández (foto 29), con su ermita románica del Santo Cristo (foto 30). Sigo hasta este tercer Valdecid (foto 31), y compruebo como a pesar del verano seco, mana abundante agua su fuente (foto 32).
Se hace ya de noche, y las piernas no me responden. Me dejan claro que el camino sigue hacia Brazacorta, pero no tengo fuerzas para seguir. He empezado la ruta en un puente romano y una ermita mágica, como la de Santa Cecilia, con su rosa de los vientos (foto 33), y la he acabado en otro puente romano con otra mágica ermita, la del Santo Cristo, con restos romanos en sus paredes(foto 34).


12 de Agosto del 2005
La charla es por la tarde, así que aún tengo tiempo para consultar algo por Internet. Necesito saber que gente habitaba en estos pueblos en la época del Cid, y sobre todo centrarme en Villajimeno. Busco el siguiente lugar de acampada del Cid, y es Figueruela, que parece ser se encuentra muy cerca de Fresno de Caracena. Voy al Sigpac, copio las coordinadas geográficas de Fresno de Caracena, luego las del Valdecir de Villajimeno, las de Covarrubias, y las de San Pedro de Cardeña. Pongo la regla de medir entre Fresno de Caracena, y Villajimeno, y marca 55,9 Km. (foto 35). Luego mido entre Villajimeno y Covarrubias y nos da 25.45 Km., y entre Covarrubias y San Pedro de Cardeña da 30,65 Km, dando en total, 55,1 Km. Es decir, el Valdecir de Villajimeno, se encuentra aproximadamente en la mitad de trayecto entre San Pedro de Cardeña y la Figueruela.
Necesito saber algo mas sobre este pueblo, Villajimeno, y en seguida me viene a la mente, el día que le pregunté a Sor Carmen de la Cruz, la archivera del monasterio de Caleruega, y la respuesta fue: "Villajimeno era un pueblo de Pressura". Busqué algo más, y veo que durante unos 150 años, después de la conquista musulmana, esta zona estaba dentro del desierto del valle del Duero (foto 36), y luego llegó la repoblación desde el norte (foto 37).En el tipo de repoblación de esta zona era habitual la pressura (foto 38).Valdeande se repobló en el año 912, y Villajimeno posiblemente antes. Descatar que entre los años 990 y 1020 Almanzor volvió a atacar ferozmente esta zona, por lo que posiblemente muchos de los edificios levantados a partir del 912, volvieron a ser destruidos.El plano que más me llama la atención es el mapa del condado de Castilla, ya que ahí en pleno siglo X, ya aparece el pueblo de Villajimeno (foto 39). Y para saber como era la gente que habitaba dicho pueblo, nada mejor que la descripción de Fray Justo Pérez de Urbel (foto 40). El foramontano luchaba con una mano y con la otra cultivaba su campo y alzaba su casa.... El foramontano se convertía en ciudadano libre y se hacía una patria libre...
A unos 100 metros de Villajimeno, justo en el cruce de la Cañada Real de las Merinas, y el camino que va a Baños, se encontraba la atalaya, y desde ella se divisaba todos los pueblos del alrededor. Cada vez estoy más convencido que era de estos pueblos de donde salían los guerreros que iban con el Cid. Realmente era mercenarios, y ya 1500 años antes la tradición ya existía, saliendo los mejores mercenarios del mundo. Los contrataron los cartagineses, los romanos y ahora decidían acompañar al Cid.
Llega la tarde, empieza la charla (foto 41), en la introducción que hago, comento el hecho de que pienso que el Cid, acampó en Valdecid, al lado de la laguna de Valdejimeno, cerca del monasterio de San Estefano, en el pueblo de Villajimeno. Intento explicar porque pienso eso, pero tengo la impresión de que no he convencido absolutamente a nadie, y que todos piensan que es uno de los muchísimos más sitios donde dicen que acampó. Compruebo que la mayoría de los pueblos de los alrededores tienen el hito de la ruta del Cid, como que por allí pasó, excepto en Valdeande.
Sin embargo, hay una persona que si se ha convencido, y esa persona soy yo, así que decido cambiar el plano de la ruta del Cid, que había visto dos días antes (foto 1), así como escribir las vivencias de esos tres días cidianos de investigación Express. Busco algún Valdecid más, y encuentro un cuarto en Santamera, y un quinto en Mocalvillo de Huete (foto 42), y siempre las mismas circunstancias, al lado de la calzada romana y cerca de un lago o fuente de agua. Busco mas sitios geográficos que lleven Cid, (Torrecid, Otero del Cid, Monforte del Cid, Lucena del Cid, El Poyo del Cid...) y todos tienen alguna relación con el Cid.
Está claro que 3 días de consultar libros, no se puede comparar a trabajos realizados por quienes se han pasado toda su vida estudiándolo, pero aquí quedan las vivencias de esos 3 días, de Valdeande Mágico, en los que además de con la historia, he estado en contacto con parte de una Castilla profunda en la que hemos podido comprobar que sigue primando el culto a la muerte, ya que oímos como se paga 1000 euros por una licencia de caza menor, como la plaza de toros más cercana se rodea de los mejores toreros del momento y la gente paga mucho dinero por verlos, oímos comentarios como que los aguiluchos había que matarlos, pues matan conejos, nos explican como en un gran castro celta meten barras de hasta 1.5 m de largo para sacar todas las piedras, y así poder labrar mejor la parcela, vemos ermitas templarias reconstruidas con ladrillo, y algunos canecillos sexuales rotos. Es triste ver como una comunidad que atesora el 60 % de los tesoros artísticos españoles, en vez de poner dichos tesoros en valor, se limita a ver de lejos como se van destruyendo, y si alguien como nosotros pone algún interés en averiguar cosas de nuestra historia, se le trata como delincuente.
Una cosa me queda clara, esta ruta es la ruta de los perdedores, de los que no escribieron su historia, por lo que pasaron al olvido. Los romanos ganaron a los celtas, así que escribieron su historia y destruyeron sus costumbres. Los católicos, llevaron a la hoguera a los templarios y a los cátaros y luego en Castilla destruyeron sus archivos, borrándolos para siempre de la historia. El camino oficial de la ruta del Cid, también está creado por los vencedores, pero nosotros los perdedores, también existimos.
Y para acabar nada mejor que las fotos de algunas de las cruces de Villajimeno, esas que quisieron dejarnos sus habitantes como recuerdo, para que todos sepamos de su existencia.

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